Tipos de interés

En economía se le llama interés a la cantidad de dinero que un deudor debe pagar a un acreedor por permitirle utilizar su dinero; es pues, el pago realizado por la obtención del capital. También se le llama interés a la recompensa del ahorro, es decir, al dinero que una institución bancaria le entrega a una persona por ahorrar su dinero en esta institución.  Para la teoría económica el interés es simplemente el precio del dinero. Los tipos de interés o también llamados tasas de interés se expresan en porcentaje y es la relación entre el riesgo y la posible ganancia.

En el contexto de la banca los tipos de interés son:

TASA DE INTERÉS ACTIVA: Se llama tasa de interés activa a la cantidad que un banco le cobra a sus deudores por utilizar sus distintos productos crediticios. Esta cantidad es fijada por las condiciones del mercado y las disposiciones del banco central y se llama tasa de interés  activa porque son recursos a favor de la banca.

TASA DE INTERÉS PASIVA: Es el porcentaje que un banco le paga a quien guarda su dinero en el mismo a través de cualquiera de los instrumentos de ahorro que tiene disponibles el mismo banco.

TASA DE INTERÉS PREFERENCIAL: Es un porcentaje que los bancos cobran por sus préstamos y que como su nombre lo indica es preferencial para ciertos clientes con el fin de promover sus servicios, satisfacer un convenio, etc. Siempre se trata de una tasa de interés menor a la que comúnmente cobra por los mismos préstamos a clientes normales.

Dentro de una hipoteca se aplican tasas de interés muy específicas y son:

TASA DE INTERÉS SIMPLE: Es el porcentaje que el banco le cobra al deudor de manera constante durante toda la duración de la hipoteca.

TASA DE INTERÉS VARIABLE: Porcentaje que el banco cobra al deudor que se actualiza y es revisado cada cierto tiempo en los plazos establecidos por la entidad financiera.

TASA DE INTERÉS MIXTA: Es un porcentaje que el banco cobra al deudor que se mantiene fija durante los primeros años de la hipoteca pero que después de un tiempo establecido por la entidad financiera cambia a modo variable hasta la conclusión de la hipoteca.

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