Ejercicios para los brazos

Para cuidar bien los brazos hay que cepillarlos con espuma de jabón por las mañanas y por las noches.
Usar para ello un jabón blando y un cepillo no demasiado duro.
Frotar de abajo hacia arriba y, sobre todo, los codos.

Después de haber enjuagado la espuma con agua caliente, verter sobre cada brazo cosa de un litro de agua fría que se habrá ablandado previamente con jugo de limón.
Al secarse, frotar con una toalla gruesa hasta enrojecer ligeramente la piel. Y a continuación golpear con las puntas de los dedos, untados con un poco de crema grasa o aceite, primeramente sobre el brazo y luego sobre el antebrazo.

Engrasar los codos con crema grasa o aceite haciendo movimientos circulares. Al cabo de unos minutos, quitar la grasa superflua con una toalla blanda y limpia.
La piel áspera, llamada vulgarmente “piel de gallina”,así como los codos ásperos, desaparecen con frotaciones hechas con piedra pómez. También con salvado de almendra se pueden obtener buenos resultados en estos dos defectos de la piel.

Si la piel presenta granos y pústulas, entonces no debe frotarla con piedra pómez. La queratina de los codos puede ser eliminada con baños de aceite calientes.
La piel rojiza y escamosa se cura con compresas calientes de papa hervida.

Los ejercicios para los brazos son:
Primer Ejercicio: Frotar la parte de encima del antebrazo con la mano bien plana. Luego subir desde las primeras falanges hasta el codo, frotando y amasando el músculo

Segundo Ejercicio: Por la cara anterior del antebrazo, frotar y amasar, comenzando desde la muñeca hasta el codo.

Tercer Ejercicio: Por la parte superior del brazo, frotar y amasar los bíceps desde el codo hasta el hombro. La posición de la mano debe ser plana sobre el músculo, el pulgar hacia adentro. En el movimiento de subida hacia el hombro, éste debe encontrarse bajo la axila.

Cuarto Ejercicio: Hacer los mismos movimientos por debajo del brazo, comenzando desde el codo a la axila

El masaje de agua fría hace desaparecer los tejidos adiposos si se da día tras día.

También son muy eficaces las fricciones y friegas con las puntas de los dedos. Friccionar primeramente el brazo y luego el antebrazo.

Pellizcar la piel con el dedo índice y el pulgar; pero nunca tan fuertemente como para producir moretones, sino sólo para estimular la circulación de la sangre.

 

 

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