Ejercicios de respiración diaria para el mejoramiento del aparato circulatorio

He aquí algunos de estos ejercicios, escogidos entre los que pueden hacerse más fácilmente, cualquiera que sean nuestro trabajo o nuestras ocupaciones, cualquiera que sea nuestro temperamento, nuestro estado físico, y en cualquier estación del año.

Delante de la ventana abierta, o al aire libre, nuestra respiración vaya mejorando gradualmente hasta que se convierta en una forma de proceder natural que nos ayude a conservar la salud.

Bastan diez ejercicios de respiración al día, recuerde que toda exageración es perjudicial. Lo más importante durante estos ejercicios es un completo relajamiento.

Se procederá con estos ejercicios de respiración diaria para el mejoramiento del aparato circulatorio :

1) Descanse de espaldas, quedando completamente relajado el cuerpo, y extienda los brazos y las piernas.

2) Encoja el pecho y el vientre, y sin hacer esfuerzos, expulse todo el aire.

3) Durante los primeros días ejercítese solamente en la respiración torácica. Más adelante, cuando logre dominarse sin un control consciente de los ejercicios, se ejercitará en la respiración completa.

4) Respire completamente relajado, contrayendo el diafragma. Proceda de un modo lento y tranquilo. Haciendo pequeñas pausas, cuente hasta tres. El estómago estará tan hundido que dará la sensación de que toca la columna vertebral. Mantenerse en esta posición durante diez segundos. Hacer este ejercicio de contracción varias veces seguidas.

5) Exhale y tómese en este caso el doble de tiempo que durante la aspiración. ¡Cuente esta vez hasta seis! No debe retener el aire.

6) Antes de volver a efectuar la exhale, cuente hasta nueve al mismo ritmo que anteriormente. Es decir, haga una pausa entre la aspiración y la exhale.

Cuanto más larga sea esta pausa, tanto más la aspiración llenará los pulmones.

7) Controle la respiración diafragma-vientre apoyando ambas manos por sobre el vientre encima del ombligo. Se notará durante la aspiración cómo se dilata la región del diafragma y de nuevo se contrae al exhalación. Con este ejercicio se obtienen resultados sorprendentes.

8) Si se desea reforzar este ejercicio, coloque un grueso libro sobre el vientre o un objeto de uno a dos kilos de peso. Entonces se respirará al mismo tiempo contra una resistencia, y se podrá controlar la respiración por la subida y la bajada del libro.

9) Procúrese que solamente sea el aire que se aspira el que provoque la tensión y distensión del diafragma. Los músculos del vientre deben permanecer completamente relajados.

10) Respirar con la boca cerrada y solamente por la nariz. Se exhala contra la ligera resistencia de los labios entreabiertos, ayudándose en este caso con el diafragma.

El objeto de los ejercicios respiratorios es que el ritmo de la respiración se transforme en una función natural.

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