Ejemplos de figuras literarias

Las figuras literarias son formas no convencionales de utilizar las palabras de manera que, aunque se emplean con sus acepciones habituales, se acompañan de algunas particularidades fónicas, gramaticales o semánticas, que se alejan de ese uso habitual, por lo que terminan por resultar especialmente expresivas. Debido a esto, su uso es característico, aunque en modo alguno exclusivo, de las obras literarias.

Ejemplos de figuras literarias 

EJEMPLO DE ANTÍTESIS:
Fragmento de CÁNTICO ESPIRITUAL (publicado en Poesías, San Juan de la Cruz)
LA ESPOSA
…la noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.… 

EJEMPLO DE SIMIL O COMPARACIÓN
Fragmento del SONETO XXIX (publicado en Sonetos de Amor, William Shakespeare)
como al amanecer la alondra, se alza
de la tierra sombría y canta al cielo:
pues recordar tu amor es tal fortuna
que no cambio mi estado con los reyes…

EJEMPLO DE HIPÉRBOLE
Fragmento de 1 (Publicado en Obra, Oliverio Girondo)
…Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? 

EJEMPLO DE PARADOJA
Fragmento de La violencia de las horas (publicado en Poesía completa, César Vallejo)
…Murió el músico Méndez, alto y muy borracho, que solfeaba en su clarinete tocatas melancólicas, a cuyo articulado se dormían las gallinas de mi barrio, mucho antes de que el sol se fuese.
Murió mi eternidad y estoy velándola.

EJEMPLO DE APÓSTROFE
RIMA LI (publicado en “Rimas”, Gustavo Adolfo Bécquer)
      Olas gigantes que os rompéis bramando
      en las playas desiertas y remotas,
      envuelto entre la sábana de espumas,
         ¡llevadme con vosotras!

      Ráfagas de huracán que arrebatáis
      del alto bosque las marchitas hojas,
      arrastrado en el ciego torbellino,
          ¡llevadme con vosotras!

      Nubes de tempestad que rompe el rayo
      y en fuego encienden las sangrientas orlas,
      arrebatado entre la niebla oscura,
          ¡llevadme con vosotras! 

      Llevadme por piedad a donde el vértigo
      con la razón me arranque la memoria.
      ¡Por piedad!, ¡tengo miedo de quedarme
          con mi dolor a solas!

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